miércoles, 25 de marzo de 2020

Día 11: ¡Feliz cumpleaños, barbas!




Un Día de ensueño: cuarentena, virus fatal, confinamiento, bebé que llora todo el día y, claro, me olvidaba, mi jodido cumpleaños. 41 palitos ya. ¡Bien, amiguitos! (voz de payaso) Va a ser un día inolvidable. Mi mujer ya me ha regalado un par de cosas: pajote y navaja (la doble jota). Sí, lo sé, tengo la mejor mujer del mundo, y  me tenéis puta envidia (jajajajaja). Ah, y también me va a hacer una tarta de manzana (brutal). Luego colocaré un montón de muñecos y peluches alrededor de la mesa y lo celebraremos todos juntos (colgaré foto en redes).
    Ahora en serio, me conformo con el mejor regalo de todos, que la familia Salvaje sobreviva al completo, con esposas, novias, hijos, bastardos, mascotas y allegados.


 
    Sé que no es mejor cumpleaños de mi vida. Mi abuela está tirada ahora mismo en un pasillo del Hospital de la Paz (Madrid), sola, con una neumonía grave, recién operada de una rodilla. No es que me apene su muerte en plan católico (tiene 90 años y ha vivido lo que tenía que vivir), lo que me entristece es que la estén privando de comunicarse con sus hijas, aislándola de su mundo, convirtiéndola en un número más. Sí, amigos, así es, no es oro todo lo que reluce. Debe existir una consigna, de otro modo no me lo explico. Ya tengo archivados varios casos de distintas fuentes, y en todas ellas hay cierto rechazo por parte de los servicios médicos a la comunicación con el exterior (cosa que no entiendo). Una pena dejar morir a la gente (y que conste que no estoy en contra de médicos y enfermeras, al revés, su labor es la hostia), y más pena aún privarles de comunicación. En el caso de mi abuela, su mayor temor es estar sola, alejada de los suyos, de sus hijas, y allí la tienen, tirada como un trozo de carne en un jodido pasillo de hospital. Para que luego salga la zorra de la presidenta de la Comunidad de Madrid y diga lo contrario, que está todo perfecto, mal rayo la parta por la mitad. Por lo menos podrían salir en los medios y decir que les suda la polla que muera gente, que solo les importa la economía y sus jodidas fiestas y viajes.
    En fin, celebraré mi cumpleaños número cuarenta  uno por todo lo alto, y lo pasaré bien, lo haré por mi abuela. Junto a Lidia, Gunnar, Marla, Nini, Javinha y el equipo Jerbil (mejor esposa del mundo, mejor proyecto de hijo, cachorra perruna, gata viejuna y roedoras guarras y salidas).
    Si no queremos perder la cordura en tiempo de caos y locura, debemos conservar el buen humor y guardar la compostura.
    ¡A pastar!