miércoles, 25 de marzo de 2020

Día 11 - Welcome to the jungle

“Bienvenido a la jungla, cada día esto se pone peor, aprendes a vivir como un animal en la jungla en la que jugamos”.

Esto es una maldita jungla. Hace dos días, el bajista de la banda donde toco me dijo por teléfono que su mujer tenía fiebre y dolores abdominales. Como es natural, llamaron al teléfono de asistencia médica y, tras un breve cuestionario, les informaron que por el momento les recomendaban cuarentena domiciliaria. ¿Y para decirles eso era necesario que llamaran? ¿Acaso no estamos todos ya en cuarentena y arresto preventivo?
    Ayer era mi amigo el que empezaba a tener síntomas. Volvieron a llamar y, ante el cuadro clínico en que todo hacía sospechar lo peor, les indicaron que recibirían una visita en su domicilio para valorar sus casos. Tres horas más tarde, y al ver que no venía nadie, realizaron otra llamada. La respuesta fue que no iba a ir ningún médico, que estaban saturados.



    Entiendo que estén saturados, pero ¿cuántos casos como estos estarán ocurriendo en nuestro país estos días? Me doy cuenta que las cifras que nos dan en los medios de comunicación son totalmente falsas. Solo tienen como base a las personas que se les han realizado las pruebas y que han dado positivo. Entonces, los treinta mil casos de los que están hablando son números que no sirven más que para dar ruedas de prensa… No valen una mierda. No sabemos cuántos infectados hay. ¿Trescientos mil, tres millones? Yo creo que eso no lo sabe nadie. Es posible que muchos ya lo hayan pasado y no sean conscientes de ello. Es más que probable que muchos todavía no hayan empezado a mostrar síntomas, y muchos que los están mostrando estén confinados en sus casas como perros, sin más ayuda que la recomendación de tomar analgésicos.
    ¿Es posible que mucha gente de la que vivía sola esté muerta en estos instantes? ¿Hay alguna manera de comprobarlo?
    Están almacenando los muertos (según las noticias) en pistas de hielo, ante la imposibilidad de enterrar o incinerar a esas personas. Cuando esto pase, nos enteraremos que muchos amigos ya han pasado a mejor vida, y no nos habremos despedido. Compañeros de estos diarios tienen familiares a los que se los han llevado, y muy probablemente no volverán a verlos nunca. Es curioso que en una sociedad que priorizaba encontrar en las cunetas los cadáveres de sus familiares muertos en la guerra civil (y que no se me malinterprete, que lo veo algo totalmente justo), a día de hoy es posible que no puedan recuperar los cuerpos de sus seres queridos a los que habían visto la semana pasada.
    Aquí cada loco con su tema. Unos cantando en los balcones, otros muriendo en soledad, y otros acaparando papel higiénico.
    Y los que ya nos mintieron una vez… continúan haciéndolo ¿qué esperabais?

Esto es una maldita jungla. Pero, nos ha tocado vivirla… Welcome to the jungle, my friend.