miércoles, 22 de abril de 2020

Día 38. Pater familias.

Día 38, a 21 de abril de 2020

Johnnie Walker y Waylon Jennings, lo sé, no sorprendo a nadie ni tengo intención de hacerlo. Hoy he estado recortando un seto dentro de la zona de la piscina municipal, una labor esencial a realizar mientras el mundo conocido se sigue haciendo añicos; lo vuelvo a repetir, no sorprendo a ninguno de los que haya estado leyendo este maldito diario. 
   Mi viejo me ha escrito al móvil durante la siesta, comunicándome su intención de volver a casa el próximo lunes 27 de abril; desconozco las razones que le han llevado a tal idea, aunque siempre ha sido un hombre de pocas y retorcidas ideas. Al sujeto en cuestión, le he dicho que él puede serasintomático y contagiarme o viceversa; es un plan completamente contraproducente y además destruye de un mazazo la idílica vida doméstica que tengo con Ioana ahora mismo, una jodienda a todos los niveles. Al viejo sé que no le hace ninguna gracias que mi mujer esté en su casa, de hecho ya la acusó de haber robado las joyas de mi madre mientras agonizaba en el hospital. Al final resultó que esas joyas las tenía mi tía porque mi madre se las entregó para que las custodiase. Ioana es de Transilvania, de Alba Iulia más concretamente, una ciudad con un interesante casco histórico que recomiendo visitar a quien le guste la historia, el arte y la buena comida. El viejo, por su parte, es de esos hombres de izquierdas pero xenófobo, homófobo, machista, ignorante, alcohólico e inmoral; una de esas personas llenas de odio y contradicciones, de esos a los que les gusta joder a los que tiene alrededor cuando se aburre. En efecto, hoy me dedico a despotricar en este diario, una válvula de escape por la que dejar correr libremente los buenos y malos sentimientos. Tampoco merece mucho la pena que siga hablando de mi padre, creo que con lo dicho, cualquier persona se puede hacer una idea general de ese tipo; podría escribir un puto libro entero sobre él solo con abominables anécdotas de su monstruosa personalidad, pero es mejor que lo devoren las arenas del tiempo cuando haya muerto.
   Waylon Jennings da paso a The long black veil de Johnny Cash; el whisky se ha terminado en el vaso, me duele la cabeza por tantas tensiones a lo largo del día y no pienso beber más. Es hora de cenar con mi mujer, de que le den por el culo incluso al futuro más cercano y meterme en la cama hasta que el despertador vuelva a taladrarme el cerebro.