miércoles, 22 de abril de 2020

En el 39




En el diario de hoy voy a hablar de momentos, lapsos, intervalos y acontecimientos. Por ejemplo, en el último 39 terminó la Guerra civil española y dio comienzo la Segunda Guerra Mundial. En ese mismo año, Frans Eemil Sillanpää gana el premio nobel de literatura, un finés de familia humilde que narra historias sencillas de gente aún más sencilla. A su vez, nace Francis Ford Coppola y mueren Antonio Machado y W. B. Yeats. Un ir y venir de gente influyente, de guerras, muerte y desventuras cargadas de ignorancia. 1939, preludio del comienzo de un final que tuvo como colofón el lanzamiento de Fat Man y Little Boy, las dos bombas que cambiaron por completo la forma de pensar del ser humano
    Cuarenta años después, un 25 de marzo de 1979, mis ojos vislumbraron el mundo, y diez años más tarde, lo hacía la persona que cambió por completo mi devenir como ser humano convencional, el 1 de abril de 1989, no tenía otro día, en el cincuenta aniversario del final de la guerra civil española, ajeno a la realidad, dispuesto a crecer, comer, llorar y dejarse querer por su familia (yo). Javier Aragonés, prototipo de posthumano, asomó la cabeza y me enganché a él en el acto y para siempre, mi hermano, tío, mi maldito hermano pequeño. Sin duda, mi mejor amigo, confidente, y fiel compañero de armas. Como bien decimos, somos la colmena de dos. A él le debo conocer a la persona que amo y, en consecuencia, tener al hijo que tengo (nacido en 2019, por cierto).
    Desde aquel día y hasta hoy han pasado 31 años y 21 días, y desde que estamos confinados 39 días, que a su vez son 936 horas (recordad, en 1936 dio comienzo la guerra española). Como detalle, en el año 936, el rey Otón I el Grande, recién coronado, consolida a Alemania como centro del Imperio (no entraré en más detalles históricos para no saturar, pero merece la pena indagar sobre este hombre y la época en la que se movió).
    Así, de un modo extraño y medio educativo, uniendo fechas, momentos y acontecimientos, hilo este diario de hoy, algo más extraño que otros días y en el que no va a faltar el rollo de realidad diaria con su anécdota graciosa incluida, ligada a todo lo anterior, por supuesto.
    Realidad diaria del 39:
    Gunnar se despierta a las 6 de la mañana y me lo llevo al salón para dejar que su madre duerma. Le doy de comer y me tiro una hora para dormirle (entre medias corrijo los textos de los salvajes y los dejo fetén). Con él en el sofá, dormido, bajo a Marla, mi perra, que se llama así en honor a la protagonista del El club de la lucha, posiblemente mi novela predilecta. Subo en menos de cinco minutos y observo que mi hijo sigue sopa (¡BIEN!). Dejo a todos los seres tranquilos y me pongo a escribir mi diario, que prometí dedicárselo a mi hermano, conocido como Javinho. Entre medias, recuerdo cierta anécdota de ayer por la tarde. Joder, no fue un espejismo, la gente de Protección Civil iba en su furgoneta, con las luces rotativas encendidas y la música a todo volumen. Recuerdo cómo gritaban por un megáfono, joder, decían exactamente esto: «¡Tranquilos, vecinos, pronto pasará todo! ¡Resistid! ¡Resistid!». No puedo evitar hacer una especie de comparativa con Apocalipsis Now, película estrenada en mi año de nacimiento, dirigida por Coppola y basada en El Corazón de las tinieblas (publicada en 1899, de nuevo el nueve), novela corta escrita por Joseph Conrad. Me imagino a los voluntarios de Protección Civil, con Kilgore a la cabeza, gritando: «No voy a herirte o hacerte daño. Solo devuélveme mi tabla, vecino. Es una buena tabla… y me gusta. Tú sabes lo difícil que es encontrar una tabla de surf que te guste». En fin, en lo que coincide una historia con la otra es que todo esto es… «The horror, the horror…»