Mi día a día es
rutinario y algo soez (me trata algo mal), últimamente no tiene nada de
especial, salvo que estoy enamorado, soy feliz y tengo un hijo infernal que no
me deja vivir ni un maldito minuto (no nos deja). Por lo demás, suelo
levantarme, corregir y leer las entradas del libro, hacerme un café, escribir un
poco, limpiar la casa, hacer ejercicio y hablar con mi mujer durante todo el
día.
Echo de menos escuchar música en silencio,
leer mientras anochece y no pensar en nada. La última novela buena que leí fue Matrioshka,
de Carlton Mellick III, allá por el mes de Enero.
Ahora mismo, delante de mí, al margen del
portátil, tengo un biberón lleno de leche y la cifra de muertos por Covid 19 que
llevamos hasta la fecha. Demasiada controversia, crudeza y caos, muy en mi línea
vital de siempre. Supongo que para personas como yo es menos traumático vivir este
infierno. A fin de cuentas, el ser humano es capaz de acostumbrarse a todo. No
importa lo dura que
sea la catástrofe, la vida sigue, bien en la piel de unos o bien en la de otros. Es igual que una generación quede aplastada por las rocas del destino, siempre habrá otra que coja el relevo y continúe. Esto funciona así. Lo que hacemos ahora es escribir el pasado pensando en el futuro mientras que el presente nos lapida sin piedad. Un bucle sin fin, una espiral.
sea la catástrofe, la vida sigue, bien en la piel de unos o bien en la de otros. Es igual que una generación quede aplastada por las rocas del destino, siempre habrá otra que coja el relevo y continúe. Esto funciona así. Lo que hacemos ahora es escribir el pasado pensando en el futuro mientras que el presente nos lapida sin piedad. Un bucle sin fin, una espiral.
Sorbo un poco de café y disfruto de ciertos
recuerdos.
Anhelo echar humo, sí. Siempre me gustó
fumar. Es una de las cosas que más me ha gustado hacer. Ayer le comentaba a
Lidia que si supiese que la humanidad se va a la mierda, en serio, no lo
dudaría, volvería a fumar de nuevo. Si supiese que voy a morir, entraría
fumando en una oficina de un banco, de las importantes, cargado de explosivos
hasta la tráquea, me terminaría el cigarro tranquilamente y ¡BOOM! ¡A tomar por
el culo! Así funciona el mundo y así funciono yo.