Vale, el niño tiene tos. Estamos bastante preocupados. Intentamos ir al médico, pero la cosa está más jodida de lo que parece. No atienden a nadie que no tenga síntomas relacionados con el jodido virus.
Vemos a la gente y sabemos qué nos diferencia de ellos: nosotros no tenemos miedo a papá estado y sus medidas totalitaristas. No es que nos parezca mal encerrarnos para prevenir, son las formas, carentes de lógica.
Recibo una llamada de mi jefe y me dice que van a tomar ciertas medidas en el trabajo. Me dice que dos de nosotros vamos a estar en el turno de tarde y dos en el de mañana. La idea es no juntarnos, por aquello de evitar el contagio.