Ya sabemos que nuestro retoño apenas tiene tres meses y medio, pero le asoman al menos tres dientes. La maldita tos sigue atormentándonos. Hemos decidido esperar al lunes para acudir al ambulatorio. El maldito tiempo nos consume.
Después de leer noticias durante varias horas y contrastar nuestra situación con países como Italia, hemos llegado a una simple conclusión: vamos tarde con la medidas, como siempre. Maldita doble moral.
Mi compañero de turno se pone en contacto conmigo y me dice que no puede acercarme en coche al trabajo. Han prohibido ir más de dos personas en el mismo vehículo. ¡Cojonudo! Nos obligan a confinarnos y luego nos mandan a currar, y más tarde nos dicen que tenemos que coger el transporte público. En cierto modo me recuerda a Chernóbil, parecemos liquidadores.
En otro orden de cosas, hoy he bajado a la perra y el paisaje apocalíptico ha sido absolutamente increíble. Nadie en la calle. El campo vacío. Los parques cerrados.
Después de leer noticias durante varias horas y contrastar nuestra situación con países como Italia, hemos llegado a una simple conclusión: vamos tarde con la medidas, como siempre. Maldita doble moral.
Mi compañero de turno se pone en contacto conmigo y me dice que no puede acercarme en coche al trabajo. Han prohibido ir más de dos personas en el mismo vehículo. ¡Cojonudo! Nos obligan a confinarnos y luego nos mandan a currar, y más tarde nos dicen que tenemos que coger el transporte público. En cierto modo me recuerda a Chernóbil, parecemos liquidadores.
En otro orden de cosas, hoy he bajado a la perra y el paisaje apocalíptico ha sido absolutamente increíble. Nadie en la calle. El campo vacío. Los parques cerrados.