Día 12, a 26 de marzo de 2020
Mientras hacía la comida se me ha venido a la cabeza una cosa recurrente de mi infancia. A veces mi madre me llevaba a un parque que está en la otra punta de la ciudad. La ciudad en la que vivo no es muy grande y está a poco más de cuatro kilómetros de mi casa. Ese parque está a las afueras y de él sale un camino que conduce directamente al campo. El panorama ha cambiado un poco con los años, debido a la expansión urbanística, pero el lugar no ha sufrido demasiadas transformaciones. Lo que más me intrigaba cuando era niño era a dónde conducía aquel camino fuera de mi mundo conocido. Ese pensamiento disparaba mi imaginación como un percutor a una bala. No tardé mucho en averiguar que ese camino conducía a una ciudad cercana llena de gilipollas, como en la que vivía y sigo viviendo.
A día de hoy sé que el mundo es algo realmente diminuto en el cosmos, he visitado otros países, aunque no muchos, incluso otros mundos. A la mayoría les pareceré un puto chiflado, pero eso me importa una puta mierda. El trabajo mental y espiritual te expande como persona y contrae el propio cosmos poniendo todo en la palma de tu mano. No quiero llegar a nada realmente con todo esto, no quiero llegar a nada con nada.
La comida estaba de puta madre, un estofado de carne de cerdo con patatas y verduras.
Mientras hacía la comida se me ha venido a la cabeza una cosa recurrente de mi infancia. A veces mi madre me llevaba a un parque que está en la otra punta de la ciudad. La ciudad en la que vivo no es muy grande y está a poco más de cuatro kilómetros de mi casa. Ese parque está a las afueras y de él sale un camino que conduce directamente al campo. El panorama ha cambiado un poco con los años, debido a la expansión urbanística, pero el lugar no ha sufrido demasiadas transformaciones. Lo que más me intrigaba cuando era niño era a dónde conducía aquel camino fuera de mi mundo conocido. Ese pensamiento disparaba mi imaginación como un percutor a una bala. No tardé mucho en averiguar que ese camino conducía a una ciudad cercana llena de gilipollas, como en la que vivía y sigo viviendo.
A día de hoy sé que el mundo es algo realmente diminuto en el cosmos, he visitado otros países, aunque no muchos, incluso otros mundos. A la mayoría les pareceré un puto chiflado, pero eso me importa una puta mierda. El trabajo mental y espiritual te expande como persona y contrae el propio cosmos poniendo todo en la palma de tu mano. No quiero llegar a nada realmente con todo esto, no quiero llegar a nada con nada.
La comida estaba de puta madre, un estofado de carne de cerdo con patatas y verduras.