Desde
que empezó el encierro cocino más, no
porque me guste, simplemente porque tenemos que comer, se tiene que hacer y se
hace. El comer y el cocinar.
Los altavoces de la minicadena retumban al ritmo
del disco más cojonudo de Testament, The Gathering. Aún recuerdo cuando se les comparaba con
Metallica. Ya les gustaría a esa panda
de metaleros de plastilina, absorbidos por el sistema que repudiaban en su
día. Testament han ido evolucionando
tanto en técnica como en violencia acústica a lo largo de los años.
Corto las cebollas mientras el aceite
hierve en la olla, paso la cebolla por
el triturador, la vierto en el aceite ya caliente. Mientras, los macarrones se
van cociendo. Una vez la cebolla está
cocinada le añado carne picada (me gusta pensar que es carne de político
muerto). Quito la pasta del fuego y la cuelo, inmediatamente le añado el tomate
salpimentado, en el momento que veo burbujear el rojo ingrediente, le añado la
pasta.
Mientras suena Down for life, remuevo lentamente el mejunje. Mi cabeza balancea al ritmo de este puto tema, ¡joder que bueno! Los brazos de mi mujer se entrelazan a mi cintura, giro mi cuello para poder besarla y continuo removiendo. Su mano derecha baja lentamente hacía mi polla, sin delicadeza, sin titubeos, agarra mi manubrio y lo masajea firmemente. Mi miembro inhiesto bombea sangre a la velocidad de la luz. El aliento de hembra se fusiona con mis jadeos. El tempo del doble bombo se sincroniza con mi pulso sanguíneo, me giro y la levanto en volandas, ella ya está preparada, húmeda y predispuesta para la batalla carnal por la conquista de la colina del orgasmo. No lleva bragas, eso facilita la batalla. La alzo hasta apoyar sus glúteos en la encimera… duro y firmemente mi ariete penetra su húmedo tesoro. Embestidas, jadeos y gritos al ritmo de Testament, cuando más acelero el ritmo más fuertes son las pulsaciones vaginales… que atrapan con fuerza mi polla.
Cuando se aproxima el orgasmo, más intenso
es el olor a pasta quemada, no me
importa. Me corro con violencia, un pedazo de mi alma se quiebra en espasmos orgásmicos.
Hasta aquí mi RECETA DE MACARRONES, SEXO Y
TRASH METAL. Voy a calentar una lasaña precocinada, la intención es lo que
cuenta, ¿no?