Las desgracias sacan lo mejor de nosotros, en teoría. Pero, de lo que si estoy seguro, es que sacan lo peor. ¿El ser humano se crece ante las adversidades, o se embrutece ante ellas?
Sin ser totalmente negativos, ya que hay personas que muestran un carácter valiente y solidario ante las situaciones de peligro, digo lo siguiente: el noventa por ciento de la población es/soy miserable por naturaleza, y es en días así cuando se caen las máscaras.
Esta mañana he salido un momento a pasear a Danna (mi perra) y tirar la basura. Todo en un mismo viaje, para estar el menor tiempo posible fuera. He escuchado una conversación que me ha parecido repugnante. Un vecino le decía al otro: “No paro de ver gente por la calle, que gilipollas”. A lo que le respondían: “Desde luego, llama a la policía, o mejor saca la escopeta y métele un tiro”. Ni me he molestado en contestar, he seguido mi camino y, al llegar a casa, he encendido el ordenador para leer novedades en el “CaraLibro”.
Vecinos de mi localidad comentan ante una publicación que alarma sobre la gente que continúa caminando por la calle. Lo que comentan me parece tan grotesco, que no tengo más remedio que copiarlo aquí textualmente (incluyendo las faltas ortográficas de estos eruditos):
Sin ser totalmente negativos, ya que hay personas que muestran un carácter valiente y solidario ante las situaciones de peligro, digo lo siguiente: el noventa por ciento de la población es/soy miserable por naturaleza, y es en días así cuando se caen las máscaras.
Esta mañana he salido un momento a pasear a Danna (mi perra) y tirar la basura. Todo en un mismo viaje, para estar el menor tiempo posible fuera. He escuchado una conversación que me ha parecido repugnante. Un vecino le decía al otro: “No paro de ver gente por la calle, que gilipollas”. A lo que le respondían: “Desde luego, llama a la policía, o mejor saca la escopeta y métele un tiro”. Ni me he molestado en contestar, he seguido mi camino y, al llegar a casa, he encendido el ordenador para leer novedades en el “CaraLibro”.
Vecinos de mi localidad comentan ante una publicación que alarma sobre la gente que continúa caminando por la calle. Lo que comentan me parece tan grotesco, que no tengo más remedio que copiarlo aquí textualmente (incluyendo las faltas ortográficas de estos eruditos):
—Porque no tirais lejía? Que se jodan
—Y no nos podemos poner una parte de la ciudadanía. Como soporte a control policial para repartir palos? Pk falta hará a la gente un par de hostias. Por suerte aquí en la urbanización está todo correcto que hasta me sorprende
—Tirar lejia todos desde el balcón o ventana!!! Es solución rápida y no multarán por eso de hecho os lo agradecerán!
Estos conciudadanos son el ejemplo exacto del delator, del agente secreto, y por ultimo del juez supremo. Delatan a sus vecinos, algo muy típico de las situaciones como la que vivimos, y de los tiempos de guerra, donde por envidias, celos, o simplemente por ganarse una medalla, la gente denuncia (traiciona) a quien no le cae bien. Infinidad de ajustes de cuentas se saldaban de este modo en nuestra guerra civil. ¿Vamos a repetir este comportamiento?
Como agentes secretos de pacotilla, están todo el día mirando qué hacen los demás para informar a sus amos. Y como jueces supremos, se toman la ley por su mano y proclaman que la gente (tras su condena) les lance lejía. Estos mismos subnormales son los nietos de los que en el pasado, enarbolando antorchas, gritaban a la masa que era el momento de ir en turba a quemar a las brujas o a los herejes. ¿Tardaremos mucho tiempo en ver una masacre por dictamen de estos jueces de pandereta?
¿Por qué no os ponéis en el lugar de la persona que va por la calle? ¿Habéis pensado que tal vez van a trabajar, que es posible que hayan salido solo un segundo a buscar algo de comer, o un medicamento? Ah no, coño… si vosotros no pensáis. Solo actuáis como James Bond, el agente secreto con licencia para tocar los huevos.
No, no sois James Bond, sois seres sin alma, compasión y empatía por sus semejantes.
Como agentes secretos de pacotilla, están todo el día mirando qué hacen los demás para informar a sus amos. Y como jueces supremos, se toman la ley por su mano y proclaman que la gente (tras su condena) les lance lejía. Estos mismos subnormales son los nietos de los que en el pasado, enarbolando antorchas, gritaban a la masa que era el momento de ir en turba a quemar a las brujas o a los herejes. ¿Tardaremos mucho tiempo en ver una masacre por dictamen de estos jueces de pandereta?
¿Por qué no os ponéis en el lugar de la persona que va por la calle? ¿Habéis pensado que tal vez van a trabajar, que es posible que hayan salido solo un segundo a buscar algo de comer, o un medicamento? Ah no, coño… si vosotros no pensáis. Solo actuáis como James Bond, el agente secreto con licencia para tocar los huevos.
No, no sois James Bond, sois seres sin alma, compasión y empatía por sus semejantes.