lunes, 30 de marzo de 2020

DÍA 14: AGUJERO NEGRO, UN BUEN DÍA




Hoy no he mirado el reloj en toda la jornada. Después de desayunar, beberme tres o cuatro tazas de café y sus correspondientes cigarros me he puesto a leer. La sensación de conocer que acontecimientos sucederán en esta novela es como estar en un estado de letargo,  como si un AGUJERO NEGRO me absorbiera, tan solo existen los relatos y yo. Esta comunión tan solo se quiebra por la acuciante necesidad de nicotina. Estás Crónicas de un encierro son realmente cojonudas.
    Después de comer me he estirado un rato en la cama,  he dormido como un bebé,  sin sueños, sin preocupaciones. Otra vez me encuentro absorbido por el AGUJERO NEGRO. Me levanto de la siesta Y me voy a pasear a Haru,  llego a casa sin ningún contratiempo,  me estoy acostumbrando a pasear por las calles desiertas. ¡Joder, me encanta! Me tomo dos tazas de café y prendo dos Golden.
 De nuevo me pongo a leer, esta vez un cómic. Disfruto como un hijo de puta en el día del padre. Espadazos, sangre y violencia con el único objetivo de sobrevivir y finalmente follarse a cualquier damisela en apuros. ¡Conan está de puta madre!
    ¡Coño! Ya es de noche, y hoy no cocino.  Raquel pone una pizza al horno, cenamos. Llevo todo el día sin fumar porros,  hasta que no he visto a Wagner Moura en el papel de Pablo Escobar, fumando marihuana, no me he percatado. Me lío dos trujis. “Toma, cielo, fuma", le ofrezco a mi mujer. Exhalo una gran bocanada del humo verde. Entre tiros e insultos la atracción cósmica me vuelve a subyugar,  vuelvo al AGUJERO NEGRO.
    Hoy se me ha pasado el día rápido, sin divagaciones ni comidas de olla, mis ojos caen subyugados por el abrazo de Morfeo, pero antes de sucumbir al sueño pienso: Hoy he tenido UN BUEN DÍA.
    Duermo.