martes, 31 de marzo de 2020

Día 17. Cayo Julio César Augusto Germánico y el gas butano.

Día 17, a 31 de marzo de 2020
Llevamos diez días de primavera y está nevando en Madrid, eso nos terminará preocupando más a todos que el virus de moda. Las veces que he mirado por la ventana a lo largo del día estaba lloviendo, luego he perdido el interés. Estoy escribiendo esto a tres cuartos de hora de la media noche, acabo de sacar la basura y me he quedado unos cuantos minutos mirando la luna desde la puerta del portal. Ahora mismo cruzar la acera puede significar llevarse una paliza por parte de la policía, eso me hace sentir mucho más seguro.
   A las 20:00, puntualmente, han salido de su cueva los mismos de siempre (supongo que serán los mismos) a aplaudir a la nada y lanzar gritos patrióticos desde sus balcones; esto último es todavía más absurdo que lo primero. Mientras preparaba un par de Sousa Burgers he estado tomando unas birras y charlando con mi mujer; una plática sobre civilización romana y cómo se fueron a la mierda. Cuando los romanos eran gente práctica y brutal, se expandieron por el mundo; en el momento en el que se dejaron llevar por glorias pasadas y a interesarse en banalidades se fueron hundiendo lentamente en el fango. Es un gustazo compartir mi vida con una historiadora del arte que realmente ama lo que ha estudiado.
   Hoy un amigo, Richi, iba a traerme una bombona; había calculado que se acabaría entre hoy y mañana. El gas se ha acabó hoy con demasiada puntualidad y mi colega no podrá traerme una bombona nueva hasta mañana, ya que le han puesto pegas en la puta gasolinera. He tenido que calentar agua en la cocina y lavarme las partes más olorosas de mi cuerpo en el lavabo. Llamé al servicio 24 horas que aparece en una etiqueta de la bombona; 24 horas al día, los 7 días de la semana, eso dicen. Una voz robótica me ha dicho que no reparten donde vivo, pese a ser una ciudad de más de 120.000 habitantes.
   Hasta los putos romanos tenían agua caliente.