Estoy sentado frente el ordenador, escribiendo esto sin saber muy bien el porqué. Ando un poco bolinga, una buena forma de mantener a raya esta tormenta de mierda que está cayendo sobre este condenado mundo ahora mismo. Hoy me ha informado mi cuñada que únicamente se puede tirar la basura en horario de 20:00 a 00:00, si no te pueden meter 2000 pavos de multa; pero no me he enterado de ninguna otra manera. La desinformación está a la orden del día, si no me lo cuenta ella mañana podría haber sacado la basura a primera hora y con mala suerte habrían barrido mi cuenta de ahorros. ¿De qué cojones sirve poner normas si no informas de las mismas como es debido?
Tras cuatro días de cuarentena uno se va acostumbrando a ver las calles desiertas, cosa que en cierto modo se agradece. Parar a echar un cigarro en el tajo, ahora mismo es mejor que nunca, en un silencio absoluto; ayer, mismamente, ese silencio resultaba crispante, hoy es una bendición. Mientras escribo esto ha vuelto a pasar ese vehículo instando a la población a quedarse en su puta casa, eso todavía me sigue poniendo los pelos de punta y todavía no sé muy bien por qué. Si pudiera, volaría ese trasto en mil pedazos.
Incertidumbre, un día más. ¿Moriremos todos? Es cuestión de tiempo, la vida misma. ¿Morirán todos? No caerá esa breva.
Tras cuatro días de cuarentena uno se va acostumbrando a ver las calles desiertas, cosa que en cierto modo se agradece. Parar a echar un cigarro en el tajo, ahora mismo es mejor que nunca, en un silencio absoluto; ayer, mismamente, ese silencio resultaba crispante, hoy es una bendición. Mientras escribo esto ha vuelto a pasar ese vehículo instando a la población a quedarse en su puta casa, eso todavía me sigue poniendo los pelos de punta y todavía no sé muy bien por qué. Si pudiera, volaría ese trasto en mil pedazos.
Incertidumbre, un día más. ¿Moriremos todos? Es cuestión de tiempo, la vida misma. ¿Morirán todos? No caerá esa breva.