Deja rugir tu motor en la carretera en busca de aventura. Y que sea a nuestra manera.
En momentos como este, es cuando la canción de Steppenwolf cobra, para mí, un significado especial. Imagino que para muchos de vosotros también. Soy un enfermo del motor, tanto en motos como en coches (siempre que no sean eléctricos). Y confesaré que, en más de una ocasión, esta melodía ha sonado mientras conducía por la carretera. En ocasiones con rumbo, aunque la mayoría sin él.
Hoy he tenido más ganas que nunca de subir a mi vehículo, poner la llave en el contacto y escuchar el dulce tronar de un motor a explosión, arrancar, y dirigirme hacia cualquier lugar. Donde sea, eso no importa. Pero que sea lejos, muy lejos de aquí.
De pequeño no me lo pudieron diagnosticar, pero estoy seguro que padecía de TOC. Lo que pasa es que en mi época los galenos estaban más preocupados en atender a las legiones romanas que a los niños de mi edad. En la actualidad todos estamos médicamente sobreprotegidos, y ante la más mínima molestia corremos al médico. ¿Tal vez ese sea uno de los motivos por los que el sistema está saturado? Y no hablo de ahora mismo, hablo en general de nuestro pasado reciente.
Bueno, dejando de lado esa cuestión, lo que quería señalar en realidad (no te pierdas, y al grano), es que sufría y sufro todos los síntomas. Ansiedad, pensamientos intrusivos, recurrentes y persistentes. Esto me genera inquietud, mucha inquietud. Vamos, lo que en mi época se llamaba “un culo inquieto”. Soy incapaz de estar sentado sin hacer nada. Todas mis parejas me han recriminado e increpado siempre para que dejara de mover las piernas cuando estaba sentado. Nunca he sido de discotecas. Cuando salía de marcha en mi juventud, prefería recorrer doscientos bares en una noche antes que meterme en una sala para pasar toda la velada. Y si alguien me decía:
—No hay huevos de irnos a comer churros con chocolate a Castellón.
Este se convertía a partir de ese momento en mi “más mejor amigo del mundo mundial”.
Y a qué viene todo este rollo, os preguntareis. Pues para que os hagáis una idea de cómo lo estoy pasando (como muchos de vosotros). Además hoy no he salido para nada de casa. Procuro hacer previsiones para dos días y evitar contagiar o ser contagiado, tal como nos recomiendan. El caso es que es día seis, pero yo lo siento ya como el dieciséis.
Para los que os sintáis como yo, os recomiendo escuchar esta canción de Steppenwolf (Born to be wild), cerrar los ojos, imaginad que estáis en una larga carretera rumbo a cualquier lugar… a cualquier lugar donde no exista este miserable virus.