Día 7, a 21 de marzo de 2020
Una semana después, he vuelto a bajar a hacer compra. En el supermercado no me he encontrado la histeria del sábado anterior, tampoco aglomeraciones, y había una mayor cantidad de suministros. Me he cruzado con varias personas que tenían los mismos ojos que esos animales viajando de camino al matadero. Ojos muy abiertos que expresan una certeza de que algo malo les va a pasar pero no saben exactamente qué será. En el caso de los animales me parece algo sobrecogedor.
De vuelta en casa me puse a cocinar una lasaña con mi mujer mientras nos pillábamos el Kurdistán, son expresiones marca de la casa pero al fin y al cabo esto es mi puto diario. Hemos celebrado su cumpleaños juntos, el mejor que recuerde, al no tener que tragarme a ningún familiar con síntomas de retraso mental.
Nuevas y extrañas aficiones están dando comienzo, como dar de comer a las hormigas que antes eran una plaga en la casa; Ioana siempre ha tenido fobia a los insectos, pero ahora les da de comer y me pregunta por la araña que hay en la habitación y a la que de momento me niego a dar muerte. La araña va a lo suyo, nosotros a lo nuestro. Las plagas son algo relativo y según la definición de dicha palabra nunca ha habido una plaga de hormigas en la casa; a diferencia de los humanos que llevan mucho tiempo siendo una.
Estoy convencido de que no hay futuro, nunca lo ha habido. El futuro solo existe en nuestras mentes primitivas, pues no es más que un espejismo en el que plasmamos nuestras esperanzas y temores del presente. Únicamente existe este momento, en el que estoy con mi copa y mi cigarro escribiendo estas palabras.
Una semana después, he vuelto a bajar a hacer compra. En el supermercado no me he encontrado la histeria del sábado anterior, tampoco aglomeraciones, y había una mayor cantidad de suministros. Me he cruzado con varias personas que tenían los mismos ojos que esos animales viajando de camino al matadero. Ojos muy abiertos que expresan una certeza de que algo malo les va a pasar pero no saben exactamente qué será. En el caso de los animales me parece algo sobrecogedor.
De vuelta en casa me puse a cocinar una lasaña con mi mujer mientras nos pillábamos el Kurdistán, son expresiones marca de la casa pero al fin y al cabo esto es mi puto diario. Hemos celebrado su cumpleaños juntos, el mejor que recuerde, al no tener que tragarme a ningún familiar con síntomas de retraso mental.
Nuevas y extrañas aficiones están dando comienzo, como dar de comer a las hormigas que antes eran una plaga en la casa; Ioana siempre ha tenido fobia a los insectos, pero ahora les da de comer y me pregunta por la araña que hay en la habitación y a la que de momento me niego a dar muerte. La araña va a lo suyo, nosotros a lo nuestro. Las plagas son algo relativo y según la definición de dicha palabra nunca ha habido una plaga de hormigas en la casa; a diferencia de los humanos que llevan mucho tiempo siendo una.
Estoy convencido de que no hay futuro, nunca lo ha habido. El futuro solo existe en nuestras mentes primitivas, pues no es más que un espejismo en el que plasmamos nuestras esperanzas y temores del presente. Únicamente existe este momento, en el que estoy con mi copa y mi cigarro escribiendo estas palabras.