jueves, 2 de abril de 2020

Covid 19 (días)




No sé si me queda hueco en la cabeza para seguir inventando nombres ingeniosos para mis entradas del diario. No sé  si me queda algo de coherencia en la puta cabeza. Quizá esta unión de mentes (somos unos dementes los G.S.) me está llevando a otro mundo (mundos en realidad) y me absorben las vidas de mis amigos.
    Hoy me inspira el hermano Ryan, sin duda, y su forma de compararnos (a los miembros de Grupo Salvaje) con animales enjaulados. Todo esto me ha llevado a un tema musical del gran Johnny Cash, Rusty cage. Y a pensar en mi encierro, claro, no en el último, este que llevamos de 19 días, producto del Covid 19, sino en el de los últimos 41 años, el encierro vital, la encerrona existencial de la que no he podido escapar.
    Somos bestiasque pensamos por nosotros mismos. En conjunto mundial, sumamos muchas más cabezas de las que parecen y todas ellas hacen uso del pensamiento divergente. ¿Me doy cuenta ahora? Pues claro que no, somos una minoría, pero existimos.
    Demasiado tiempo para pensar, supongo. Aquí tirado, como un estorbo social, pasando las horas muertas en busca de un hálito que infle mis pulmones. No sentirme solo es uno de esos hálitos, por supuesto.
    Hoy, por ejemplo, nos hemos despertado a las cuatro de la madrugada. El niño se suele despertar y nos da la chapa. Uno ha limpiado, el otro ha doblado la ropa, y así con todo. Luego haremos deporte, jugaremos un rato  a la play, cambiar pañales, dar de comer a la criatura, cocinar, magreo y beber unas birras. Así pasan los días. Hoy por hoy, somos seres improductivos en busca de autor (como diría Pirandello). Pero, sin duda, Lidia es uno de mis hálitos de vida, tan necesaria que sin ella no podría vivir.
    Mi entrada 19 es un poco basura. Soy un animal enjaulado observando la debacle a través de unos barrotes invisibles. Y solo me queda agradecer a mis buenos amigos de Grupo Salvaje (Oscar, Joan, David, Juan y Javinho) que me hagan la vida más llevadera y me conviertan en humano (sois uno de mis jodidos hálitos vitales). Agradecer a Lidia, al niño y a la tropa animal su compañía, pues sin ellos ya habría conseguido un arma y estaría matando militares y maderos (por capricho). Y a Mi Hermano Tío por existir.

Hola, soy Daniel Aragonés, y esto es la resistencia…