No sé si me queda hueco
en la cabeza para seguir inventando nombres ingeniosos para mis entradas del
diario. No sé si me queda algo de
coherencia en la puta cabeza. Quizá esta unión de mentes (somos unos dementes
los G.S.) me está llevando a otro mundo (mundos en realidad) y me absorben las
vidas de mis amigos.
Hoy me inspira el hermano Ryan, sin duda, y
su forma de compararnos (a los miembros de Grupo Salvaje) con animales
enjaulados. Todo esto me ha llevado a un tema musical del gran Johnny Cash, Rusty
cage. Y a pensar en mi encierro, claro, no en el último, este que llevamos
de 19 días, producto del Covid 19, sino en el de los últimos 41 años, el
encierro vital, la encerrona existencial de la que no he podido escapar.
Somos bestiasque pensamos por nosotros
mismos. En conjunto mundial, sumamos muchas más cabezas de las que parecen y
todas ellas hacen uso del pensamiento divergente. ¿Me doy cuenta ahora? Pues
claro que no, somos una minoría, pero existimos.
Demasiado tiempo para pensar, supongo. Aquí
tirado, como un estorbo social, pasando las horas muertas en busca de un hálito
que infle mis pulmones. No sentirme solo es uno de esos hálitos, por supuesto.
Hoy, por ejemplo, nos hemos despertado a
las cuatro de la madrugada. El niño se suele despertar y nos da la chapa. Uno
ha limpiado, el otro ha doblado la ropa, y así con todo. Luego haremos deporte,
jugaremos un rato a la play, cambiar
pañales, dar de comer a la criatura, cocinar, magreo y beber unas birras. Así
pasan los días. Hoy por hoy, somos seres improductivos en busca de autor (como
diría Pirandello). Pero, sin duda, Lidia es uno de mis hálitos de vida, tan
necesaria que sin ella no podría vivir.
Mi entrada 19 es un poco basura. Soy un
animal enjaulado observando la debacle a través de unos barrotes invisibles. Y
solo me queda agradecer a mis buenos amigos de Grupo Salvaje (Oscar, Joan,
David, Juan y Javinho) que me hagan la vida más llevadera y me conviertan en
humano (sois uno de mis jodidos hálitos vitales). Agradecer a Lidia, al niño y
a la tropa animal su compañía, pues sin ellos ya habría conseguido un arma y
estaría matando militares y maderos (por capricho). Y a Mi Hermano Tío por
existir.
Hola, soy Daniel
Aragonés, y esto es la resistencia…