jueves, 2 de abril de 2020

Día 19 – Montaña rusa.



Mi estado anímico estos días es como una montaña rusa. Sube, baja, vuelve a subir, y vuelve a bajar, como un absorbente bucle del que es imposible salir. Ayer estaba “contento” (ojo, entrecomillado) hoy estoy triste, y mañana… tal vez muerto.
    Cuando era un crío muchos amigos tenían como mascota a un hámster, encerrado en una flamante jaula. Recuerdo con horror aquella imagen del animal subido en una noria, haciéndola girar mientras corría, convencido (dentro de su ignorancia) de que ese era el modo de escapar de su cautiverio. También tenía amigos con peceras y pájaros enjaulados. Sí, mis amigos eran unos psicópatas, hechos a imagen y semejanza de su Dios. Un ente superior que trata a todas sus criaturas como esclavos, y que cree que solo sirven para divertir su macabra necesidad de observar el sufrimiento de los seres a los que cuida. Porque, ¿qué ha hecho Dios por nosotros, aparte de enviarnos diluvios,
plagas y enfermedades? Ah, y que no se nos olvide su promesa del catastrófico y cruel fin del mundo que nos tiene reservado, y del encantador fuego eterno para los que no cumplimos sus mandamientos. No, yo no era, ni soy, como mis amigos y su Dios, no me gusta ver a nadie en cautiverio, y por supuesto, tampoco que nadie me lo imponga a mí. Sí, lo has acertado, hoy la montaña rusa está de bajada.
    ¿Por qué decidí hacer este diario? Porque esta fue la tarea que nos autoimpusimos los pertenecientes al Grupo Salvaje. ¿Qué es el Grupo Salvaje? Es difícil de contestar en pocas palabras, pero lo voy a intentar. ¿Recordáis mis líneas sobre los animales enjaulados? Pues yo creo que esa seria nuestra definición. Nos sentimos atrapados como ellos, manipulados por seres a los que no entendemos y sufriendo en nuestro cautiverio. Pero, a diferencia de esas mascotas, nosotros somos conscientes que estamos encerrados, y que en algún momento, el ser que nos da de comer tiene que abrir la jaula para hacerlo… Y cuando lo haga… lo mataremos.
    Sí, lo has acertado, hoy la montaña rusa está de bajada. No me gusta estar encerrado por voluntad de otros. Si lo analizamos de forma fría, ni en los sueños más húmedos del peor de los dictadores ha aparecido una situación tan idílica como la que estamos atravesando. Policías y militares custodiando las calles, armados con fusiles de asalto que no servirían para aniquilar a ningún virus, pero que sin embargo, enarbolan gallardamente para infundir el miedo tan propio de los opresores. Confidentes y chivatos denunciando a sus semejantes a las autoridades, cuando no se toman la ley por su propia mano y apalean al libertino. Y lo que es peor… La gente confinada en casa, feliz por un toque de queda impuesto por el gobierno. Como me recuerdan a aquel hámster, a aquel pez, y a aquel pájaro. No son conscientes de que su amo no es Dios, que puede morir. Lástima que aunque lo fueran, tampoco tendrían valor para matarlo. Hay individuos que nacen para que les sirvan y otros para servir. La mayoría pertenece a los siervos. ¿Qué es el Grupo Salvaje? Me vuelves a preguntar… Son los únicos que lo ven, y están ansiosos por matarte a ti, y a tu amo.

Sí, lo has acertado, hoy la montaña rusa está de bajada. Y en verdad, así es como me gusta.