miércoles, 1 de abril de 2020

DÍA 16: OSCURIDAD




Estoy en la cama, no tengo ganas de nada. Me cuesta un horror escribir estas cuatro líneas. Hoy tengo un día de los malos.
    El dolor sordo del hombro se me desplaza por la espalda hasta pinzarme la pierna izquierda. No he dormido una mierda, siento el traqueteo de Raquel haciendo tareas por la casa. Hoy no me levantaré de la cama, persianas bajadas,  manta hasta los ojos, posición fetal. En total OSCURIDAD.
    Intento ignorar las sacudidas eléctricas que me provocan los nervios del hombro. No puedo desconectar, descansar ni dormir,  por mucha química que ingiera el dolor no cesa. Los minutos se convierten en horas y las horas en días de OSCURIDAD dolorosa.
    No me apetece hablar, escribir, comer ni tan siquiera fumar. Escribo estas líneas con la certeza de que serán frases cargadas de amarga determinación, la OSCURIDAD me envuelve pero no me aplaca el puto dolor.
    No quiero aburrir al hipotético lector, y mucho menos arrastrarlo en mis psicóticas reflexiones.  Paro aquí, no tiene sentido continuar llorando como un niño mal criado.  Espero que mañana este manto de agrio dolor se desvanezca en la bruma del olvido. Me voy surfeando entre las olas oníricas de la OSCURIDAD.