Debemos felicitarnos, nuestra pequeña cuarentena ya es mayor de edad, ya puede votar. Ahora solo falta que se vaya de casa pronto, aunque eso es difícil. La mayoría de niños crecen, se convierten en adolescentes y al final en adultos, pero no se van del hogar parental hasta la vejez. Por tanto, nos queda cuarentena en nuestros hogares por mucho, mucho tiempo. Pero, celebremos hoy que nuestra sexy and seventeen se ha convertido ya en un preciosa dama adulta.
Hoy no lo he llevado especialmente mal. En ocasiones, la mayor de las tonterías te puede hacer sentir bien, aunque sea algo momentáneo. Hablaba, a primera hora, con unos amigos músicos sobre lo difícil que es interpretar mal una canción. Es decir, cantar o tocar lo peor posible un tema que, en principio, sabes interpretarlo perfectamente. Y nos hemos propuesto un reto, grabarnos haciéndolo y subirlo a las redes sociales. Ahora mismo lo que está de moda en balcones y Facebook es interpretar música intentando dar lo mejor de ti mismo, pero eso no me apetece, prefiero dar lo peor, y hacerlo terriblemente mal. Siempre me ha encantado nadar contra corriente, debo tener alma de salmón.
El caso es que un gran amigo mío (Tony Thompson), que es un excelente guitarrista, ha inaugurado el reto. Con sus santísimos cojones ha grabado “Apache” de los Shadows, intentando no dar más de dos notas correctas. Lo cierto es que cuando lo he escuchado me he atragantado y he escupido el café sobre la pantalla del ordenador. Es lo más sublime que he visto en tiempo. Lo sé, es una chiquillada, pero en ocasiones necesitamos recuperar al niño malo que llevamos dentro, dejar salir al “gamberrete” que tocaba los timbres de las puertas de los vecinos, para salir corriendo al instante. Acto seguido me he puesto manos a la obra, y he grabado un tema de mi idolatrado Frank Sinatra, desafinando como un bellaco. Lo cierto es que mucha gente que no me conozca pensará que yo canto así en realidad, pero por mí, pueden darles por el culo.
Y esta es la estupidez de mi día. Hoy mi estilo ha cambiado un poco, no es tan reflexivo como intento que sea habitualmente. Me tomo este día como vacacional, no se puede ser tan profundo siempre. Pero que nadie se confunda… Que me haya dedicado a hacer el gilipollas hoy, no significa que me convierta por ello en un “happyflower balconario”. En cuanto deje de reír, volverán las sombras, y con ellas la oscuridad y el malestar que me está provocando esta mierda de encierro, y seguiré odiando a todo y a todos.
Hoy no lo he llevado especialmente mal. En ocasiones, la mayor de las tonterías te puede hacer sentir bien, aunque sea algo momentáneo. Hablaba, a primera hora, con unos amigos músicos sobre lo difícil que es interpretar mal una canción. Es decir, cantar o tocar lo peor posible un tema que, en principio, sabes interpretarlo perfectamente. Y nos hemos propuesto un reto, grabarnos haciéndolo y subirlo a las redes sociales. Ahora mismo lo que está de moda en balcones y Facebook es interpretar música intentando dar lo mejor de ti mismo, pero eso no me apetece, prefiero dar lo peor, y hacerlo terriblemente mal. Siempre me ha encantado nadar contra corriente, debo tener alma de salmón.
El caso es que un gran amigo mío (Tony Thompson), que es un excelente guitarrista, ha inaugurado el reto. Con sus santísimos cojones ha grabado “Apache” de los Shadows, intentando no dar más de dos notas correctas. Lo cierto es que cuando lo he escuchado me he atragantado y he escupido el café sobre la pantalla del ordenador. Es lo más sublime que he visto en tiempo. Lo sé, es una chiquillada, pero en ocasiones necesitamos recuperar al niño malo que llevamos dentro, dejar salir al “gamberrete” que tocaba los timbres de las puertas de los vecinos, para salir corriendo al instante. Acto seguido me he puesto manos a la obra, y he grabado un tema de mi idolatrado Frank Sinatra, desafinando como un bellaco. Lo cierto es que mucha gente que no me conozca pensará que yo canto así en realidad, pero por mí, pueden darles por el culo.
Y esta es la estupidez de mi día. Hoy mi estilo ha cambiado un poco, no es tan reflexivo como intento que sea habitualmente. Me tomo este día como vacacional, no se puede ser tan profundo siempre. Pero que nadie se confunda… Que me haya dedicado a hacer el gilipollas hoy, no significa que me convierta por ello en un “happyflower balconario”. En cuanto deje de reír, volverán las sombras, y con ellas la oscuridad y el malestar que me está provocando esta mierda de encierro, y seguiré odiando a todo y a todos.
No obstante, relajémonos, y celebremos este día de fiesta en que nuestra sexy and seventeencondena, se convierte ya en un mierda mayor de edad.