viernes, 3 de abril de 2020

DÍA 18: MÚSICA




Llevo todo la mañana con la tv apagada y las redes sociales desconectadas. La comunicación con mi pareja es casi nulas: “hola ¿quieres desayunar?”, y poca cosa más. Llevo los auriculares conectados al aparato de música.  Hoy tampoco es un día que me apetezca leer. Hoy solo quiero  escuchar MÚSICA.
    El día ha empezado con un viaje por los áridos y rocosos páramos del desierto de Nevada a cargo de los Kyuss . La hipotética sencillez de sus riffs me ayuda a despejar la neblina tejida por Morfeo.
    Después de un sencillo y silencioso desayuno mi estado de ánimo está preparado para una sesión de espada y brujería a cargo de los putos Manowar, pero el impulso me dura poco. Finalmente me decanto por los bardos de Arda,  Blind Guardian.  Mi estado de ánimo sigue in crescendo. ¿A quién no le anima un viaje por la Tierra Media?

    Mientras preparo el almuerzo me dejo subyugar por las rocosas guitarras de Down. Algún día me gustaría viajar de forma presencial al pantanoso ecosistema de Nueva Orleans.  Aunque de momento el viaje guiado a cargo de Phil Anselmo, me vale.
    Cometo el peor error del día,  me conecto a las redes sociales.  El cuñadismo exasperado, ya sin disimulos ni complejos, me pone de mala hostia en menos de 0,5 segundos.  Aún no he desconectado el Facebook y ya vuelve a sonar la MÚSICA.
    Solo me apetece violencia acústica,  Thy art is murder,  a base de riffs secos y contundentes, bajos demoledores, un doble bombo atronador y unas voces que parecen salidas del mismísimo purgatorio. Ellos consiguen apaciguar la rabia. No es bueno convivir con este sentimiento sobre los hombros. Siempre quiere más y nunca se siente saciado.  La MÚSICA de Thy art is  murder me ayuda a sofocar este sentimiento rabioso, consiguen enjaularlo.
    Ayer, en una conversación con los Salvajes, me acordé de un músico, un gaitero.  No sé por qué la gaita es un instrumento que me calma. Me voy a la cama, necesito una siesta.  El sonido estridente pero sosegado de la gaita me ayuda a volver a desconectar.  Tengo muy clara una cosa: sin MÚSICA ya estaría criando malvas.