Hoy
no me apetece escribir nada. Perdón, más bien no tengo nada que contar. Los
días van pasando y conforme las horas pasan más me cuesta mantenerme
entretenido. Comer, dormir, follar, leer… hoy nada me apetece.
Voy a intentar que me lo den todo hecho, pienso
estirarme en el sofá y ver peli tras peli, una SESIÓN INTENSIVA DE CINE.
Seguramente empezaré con algo ligero,
algún film que ya haya visto con anterioridad, no sé.
El club de los poetas muertos, los Goonies o algo
parecido, cualquier film que me provoque
sueño. No porque sean malas, sino por
repetición. Es una forma para invocar a la señora siesta.
Por la tarde me “videaré" algún
documental de Aliens o alguna mierda parecida,
todo sea por echarse unas risas. Más tarde me apetecerá ver alguna peli de Kurosawa, me da igual cuál, todas me molan. A continuación alguna peli de
Netflix, la que sea, elegirá Raquel y
finalmente meteremos algún capitulo de Narcos,
estamos en la temporada cuarta, la
acción se desarrolla en México…
Bueno, como os he advertido, hoy no tenía nada que contar. Aunque no puedo resistirme a escribir unas
pocas palabras en este diario hay días que cuesta bastante y hoy es uno de
estos. Así que os habéis comido con patatas mi rutina, nada trepidante para otro día de confinamiento.
Antes
de acabar me ha venido un pensamiento. Parece que haya pasado una eternidad
desde que aprovechamos los sábados para salir a comer fuera de casa. A penas
apreciaba estos efímeros momentos. Ahora
me tengo que conformar con una SESIÓN INTENSIVA DE CINE. ¡Puta vida!