Llevo
un par de días que tengo sueños muy vívidos. Siempre me despierto con una
sensación de vacío en el estómago. El sudor baña mi rostro, la carencia
vascular está disparada, las pupilas dilatadas, la respiración acelerada…¡Mierdas!
Otra pesadilla
PESADILLA:
Me
encuentro corriendo por el bosque, mi corazón bombea como una manada de
caballos, desbocado, parece que se me
saldrá por la boca. Estoy totalmente desnudo,
mis manos están laceradas por pequeñas heridas y mi cuerpo bañado en
sangre, o eso creo. El púrpura elemento me cubre de pies a cabeza, mi lengua recorre mis labios. Sí, el sabor
metálico reafirma lo que creía,
estoy bañado en sangre. Tengo la sensación de que me observan, el terror se adueña de mí, y acelero el ritmo. Mis pies sufren pinchazos provocados por las ramas secas y las piedras del sotobosque, un dolor agudo me atraviesa la espalda. Respiro hondo el aire frío; el bosque desnudo me indican que es invierno. Mientras estos pensamientos me invaden, parece que el miedo retrocede. Un lacerante dolor me recorre la pantorrilla y me desequilibro, caigo…
estoy bañado en sangre. Tengo la sensación de que me observan, el terror se adueña de mí, y acelero el ritmo. Mis pies sufren pinchazos provocados por las ramas secas y las piedras del sotobosque, un dolor agudo me atraviesa la espalda. Respiro hondo el aire frío; el bosque desnudo me indican que es invierno. Mientras estos pensamientos me invaden, parece que el miedo retrocede. Un lacerante dolor me recorre la pantorrilla y me desequilibro, caigo…
Oscuridad.
Me encuentro en un claro en medio del
bosque, un grupo de personas se
encuentran reunidas alrededor de una hoguera,
es pequeña, apenas sostiene una triste llama. “Seguro que son gente de
ciudad”, pienso, pues no tienen ni puta idea de hacer un buen fuego. Sus risas
cargadas de despreocupado desdén me taladran el cerebro de manera constante.
Una chica se me acerca, va totalmente
desnuda, su pelo ensortijado rezuma olor de productos químicos, seguramente
potingues de peluquería. Me
tiende un cuenco que contiene un líquido albarino, el olor es acre. Sin titubear le pego un tiento. Está amargo, me
calienta las tripas de modo inmediato. Acto seguido, un baile ridículo se
propaga entre el grupo de hippies, no lo sé a ciencia cierta pero su
indumentaria de colgantes, rastas y la falta de ropa me indican que son hippies.
¡Joder! No puedo con los hippies, y mucho menos con estos neo hippies de nuevo
cuño, hippies de ciudad. Mis pensamientos se embarullan, mi vista se desenfoca. “¡Joder! ¿Qué me habéis dado?”, mi cerebro
danza con lisérgica alegría, la rabia
crece sin cortapisas, primero como un
eco lejano, luego de forma contundente… mi corazón se apaga al ritmo de los
timbales.
Oscuridad
Continúa en el día 23