Ayer me sentía como un funambulista y hoy como un payaso. La vida es como un circo, llegamos, montamos nuestra parada, hacemos nuestra función, desmontamos, y desapareceremos cuando la parca nos lleva. Pero, hoy no voy a estar triste, se lo he prometido a mis hermanos salvajes. Voy a intentar ser positivo como un homo balconarius. Intentaré transmitir alegría a mi diario, y tal vez con esta farsa, también engañe a mi alma. Hoy voy a ser como un payaso, pero no te equivoques, tras esa cara pintada con una sonrisa se esconde un corazón que llora. Aunque tú no debes verlo, debes centrarte tan solo en la máscara que transmite felicidad y llenarte de ella, ya que yo no puedo.
Cantaba Sinatra: “¿No amas las farsas? Es culpa mía, pensé que querrías lo que yo quiero, lo siento cariño. ¿Pero dónde están los payasos? Llama a los payasos… no te molestes, ya están aquí".
Y yo te pregunto lo mismo: ¿No amas las farsas? Si tu respuesta es sí, te contaré la mía. Tranquilo, el payaso ya está aquí. Me pongo mi careta y te cuento mi día de hoy… Que alegría despertarse por la mañana y no tener que ir a trabajar, sin prisas, sin estrés, te encuentras en la gloria. Corro a hacerme un buen desayuno, pero no me lo como. Antes tengo que hacer unas fotos para subirlas a las redes sociales, acompañadas de alguna frase ingeniosa que denote que “juntos podemos”. Me ducho, me afeito, y me visto como si fuera a una recepción en la embajada (antes muerta que sencilla). ¿Podría sacar a pasear a la perra? No, hay que ser solidarios y no salir a la calle. Mejor que haga sus necesidades en el salón, ya las recogeré luego. Decido grabar, mientras limpio, un tutorial de cómo se recoge la mierda. Son unas risas aseguradas en las redes sociales #conmierdaperofeliz. Me pongo un vídeo de cocina para hacer unas habichuelas con perdiz (eso es lo que comemos la gente feliz ¿no?) Mientras como, pongo la televisión y las noticias son alentadoras, hoy los muertos no han llegado a novecientos. Vamos bien, recuerda, juntos podemos. Soy feliz porque ninguno de los muertos es familia mía (esto funciona así, ¿no?) Tras una buena siesta, me preparo para salir al balcón. Me encanta cantar a todo pulmón la canción “Resistiré” (en realidad no la aguanto, pero a quien le importa lo que sientan los payasos). Me duelen las manos de aplaudir, siempre me han encantado los brindis al sol. ¿No sería mejor hacerles llegar el equipo necesario para salvar vidas, y proteger la suya propia?... Perdón, lo olvidé, soy el payaso y a nadie le importa si estoy triste, mi función es hacer reír y transmitir felicidad. Me voy a dormir y rezaré por nuestros amados líderes. Esta batalla la ganaremos juntos, y cuando esto termine, nada volverá a la normalidad, porque la normalidad era el problema. Nacerá un nuevo régimen, un mundo nuevo en que el estado cuidará de nosotros y velará por nuestra felicidad. “Arriba escuadras a vencer, que en España empieza a amanecer”.
Baja el telón y se apagan las luces. Ya nadie me ve. El payaso está en su camerino, borrando su sonrisa pintada. Me miro al espejo y veo cómo caen las lágrimas. Pero, no importa si tú has sido feliz leyendo mi diario… Recuerda que cuando creas que todo está mal, puedes recurrir a una farsa, no te vengas abajo… llama a los payasos.