viernes, 10 de abril de 2020

Día 27 – De oca a oca y tiro porque me toca.


No aprenderé nunca. Mira que lo voy apuntando en mi diario, no escuches la televisión, pero no aprendo. Solo mienten, edulcorando nuestra cruda realidad. Como decía Göbbels: “Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”. Siempre me ha encantado la historia, precisamente porque como afirman los sabios: “Quien no conoce la historia, está condenado a repetirla”. Y nosotros la estamos repitiendo, vamos si la estamos repitiendo. Nuestro gobierno, y el tercer Reich, tienen en común el gusto por la oca (Como Chuck Berry, pero este no hacía daño a nadie). No me estoy volviendo loco, pese a que sí es cierto que suelo divagar muchas veces con conceptos a priori surrealistas. Me explico: De todos es conocido el gusto de las autoridades nazis por que sus tropas desfilaran con el elegante paso de la oca. Algunos ejércitos lo han intentado imitar, pero ninguno ha podido intimidar a nadie como los auténticos miembros de la Wehrmacht. Y solo hace falta prestar un
poco de atención a nuestro amado líder, para ver que está jugando con nosotros a la oca, con la consabida frase, “de oca a oca, y tiro porque me toca”.
    Hoy he puesto las noticias, y estaban hablando sobre que se ha aprobado, o se va aprobar, la ampliación de nuestro cautiverio hasta el próximo día veintiséis de abril, pero eso no ha sido lo más preocupante. Esa fecha no es definitiva, ya que están considerando aumentar el número de días de condena, una vez lleguemos al veintiséis de abril. En mi locura me he dado cuenta de que están jugando con nosotros al juego de la oca, o si lo prefieres, al patadón a la pelota y para adelante. Podéis llamarme loco (no me voy a ofender), pero… ¿no creéis que esto es una estrategia predeterminada desde el primer día? Estoy convencido que el quince de marzo, cuando dijeron que estaríamos confinados catorce días, mentían. Si ya lo habían hecho antes, ¿por qué deberían dejarlo de hacer en ese momento? Es más, ¿por qué deberían dejarlo de hacer ahora, o en el futuro? Pasó ese periodo, y nos notificaron que serían catorce días más, una vez está a punto de llegar esa fecha, ya nos la vuelven a ampliar, y se rumorea que esto no termina aquí. Vamos a estar más de dos meses confinados, y si no me creéis… al tiempo.
    Supongo que para un estado manipulador, es mejor dosificar las medidas impopulares. Si nuestro bien amado canciller, en su primera aparición, nos hubiese explicado que estaríamos en arresto domiciliario dos meses, igual hubiesen habido disturbios (aunque lo dudo, dado el alto nivel borreguísimo de nuestra sociedad). A los niños y a los tontos hay que hablarles despacito y dándoles las malas noticias poquito a poquito. Por otro lado, me hierve la sangre al no escuchar en los medios ninguna voz crítica con estas medidas. Yo no lo sé, pero ¿De verdad no existen otras disposiciones posibles?
    Hay otra coincidencia entre los regímenes amantes de la oca, y es que les gusta tener al pueblo calladito y sin molestar. Pero, eso ya es otro tema.

Mañana tirare el dado, caeré en la oca y, gritando “de oca a oca y tiro porque me toca”, volveré a escribir otra página más de mi diario de recluso.