Los
días pasan más rápido de lo que quiero reconocer, he adquirido unas rutinas que
no me dejan tiempo para el aburrimiento. Por la mañana, limpieza de la casa, pasear a la perra, liar
una batería de Goldens, desayunar y mirar durante minuto y medio las
noticias. Después de sentir un par de gilipolleces en la T.V. me pongo a leer las crónicas
Salvajes, lo mejor del día. Las mañanas pasan que ni me entero. Después de
cocinar nos disponemos a comer, intento
hacer un poco de siesta, nunca lo
consigo, y me pongo a leer, mi ventana hacía la libertad. Tengo la gran fortuna
de no tener interferencias, Raquel es un
cielo, nada que no sepáis. Cuando llega
la noche, cenamos. Es justo en este
momento cuando “nos subimos al Dragón” me refiero a fumar “petardos” sin
compasión, uno detrás de otro. Muchas veces ni me entero de la película o
serie que proyecta la tele.
Durante esta rutina diaria procuro estar el
mínimo tiempo en redes sociales. En situaciones como en la que estamos viviendo
la gente muestra su verdadero rostro. La misantropía me golpea con fuerza.
Somos, que coño, son una pandilla de gilipollas con aspiraciones buenistas.
Cada uno es hijo de su padre y de su madre, pero hay algo en común, la especie
Humana es ESTÚPIDA, con el individuo se puede razonar, pero la masa, mejor evitarla, además de ESTÚPIDA es
peligrosa. Muchas veces me avergüenza pertenecer
a esta especie. Me gusta pensar que al ser consciente de ello me da medio
paso de ventaja, ¿hacia dónde? No lo sé,
lo único que sé es que me consuela. Cuando todo esto estalle podré ver de dónde
me viene la hostia, vaya mierda de consuelo, ¿verdad?
Bueno, por hoy ya está bien de pajas mentales, me voy a cocinar, estoy deseando “subirme al
Dragón “ y desconectar, no de toda esta
movida, sino de mí mismo. Mañana será
otro día.