Acabo de limpiar la
casa. Lo hago tan temprano para mantener mi mente limpia y ordenada. Sé que puede
parecer una estupidez, pero no lo es, y si a ti te lo parece, pues no pasa
nada, que te den por el culo, que para eso es culo, entre otras cosas. También
hago deporte, pero sin colgarlo en redes ni grabarlo. Y por supuesto, me
alimento bien, nos alimentamos bien en casa.
Desvarío del día:
Estoy pensando en una cosa que me ha
ocurrido hace poco, en puertas de la cuarentena. Resulta que a finales del año
pasado envié una novela (sin terminar de repasar, cosa que dije) a un editorial
(por respeto no diré el nombre), y me contestaron con algo así: «Tu novela nos
gusta bastante, pero
no te voy a engañar, no la he leído entera (what?). Al margen, por lo que he visto, necesita cierto repaso, pues cierta intención en lo que quieres decir no me termina de convencer y habría que hacer unos cambios». En primer lugar, me jode que me traten como si no tuviese ni puta idea, eso para empezar (necesitaba un repaso ortográfico y de estilo, punto). En segundo, de unos años a esta parte me ha dado por estudiar edición independiente y edición profesional (mi dinero me gasté, ya que no existe un estudio oficial), solo por placer y ansias de conocimiento. En tercer lugar, justo en esa novela la intención es que subnormales como los que componen esa editorial se den por aludidos y quieran cambiar la jodida intención. Sé que parezco enfadado, pero ni por asomo. Resulta que si entregué un trabajo en ese sello es porque una tercera persona me lo pidió expresamente. Al parecer, necesitaban un autor al que le sudase la polla lanzarse al vacío y mostrar su alma.
no te voy a engañar, no la he leído entera (what?). Al margen, por lo que he visto, necesita cierto repaso, pues cierta intención en lo que quieres decir no me termina de convencer y habría que hacer unos cambios». En primer lugar, me jode que me traten como si no tuviese ni puta idea, eso para empezar (necesitaba un repaso ortográfico y de estilo, punto). En segundo, de unos años a esta parte me ha dado por estudiar edición independiente y edición profesional (mi dinero me gasté, ya que no existe un estudio oficial), solo por placer y ansias de conocimiento. En tercer lugar, justo en esa novela la intención es que subnormales como los que componen esa editorial se den por aludidos y quieran cambiar la jodida intención. Sé que parezco enfadado, pero ni por asomo. Resulta que si entregué un trabajo en ese sello es porque una tercera persona me lo pidió expresamente. Al parecer, necesitaban un autor al que le sudase la polla lanzarse al vacío y mostrar su alma.
El cuarto punto es el que más puede doler.
Resulta que suelo leer a los autores más punteros del panorama, a los ganadores
de premios y a los que están en auge. Y la verdad, no es por nada, pero en
general faltan cojones. Estilos pobres, temáticas nada atrevidas y mucho hashtag.
Es más la cara bonita que otra cosa. Quitando un puñado de editores independientes
(en concreto una editora y un tres editores) que, dentro del estilo de cada uno,
se lo curran, le echan pelotas y abogan por vender una identidad y no una puta
cara para la foto, el resto son vendedores de humo (en su mayoría, y no hablo
de todos los autores). La literatura independiente se ha convertido en carne de
red social, como todo, incluidos los confinados, el confinamiento y la puta sociedad
en general.
A qué voy con todo esto, pues que la verdadera
calidad se está mezclando con toda la mierda que nos intentan vender como buena
y ya no hay manera de distinguir. Y lo dice un editor, porque así me considero,
que intenta abarcar más de lo que puede, que es poco. Quizás un tipo como Gordon
Lish, desde su tumba, me entienda y se esté retorciendo en el infierno al ver a
toda esta mierda de gente.
Tiempo real:
La gente está muriendo de Covid 19. Cada día
que pasa actualizan las cifras, que no dejan de crecer. Hablan de test, de
infectados, de sintomatología. En los anuncios la gente sale con mascarilla y
cara de follar todos los días. Los mensajes positivos inundan el planeta. Solo vale ser negativo cuando hay
que vender antidepresivos y somníferos; alcohol, heroína y marihuana; compresas,
tangas y medias; colonias con hormonas y un nuevo sabor de Mahou; coches, sobre
todo coches. No os voy a engañar, estoy algo asustado. No tengo ganas de palmar,
o que por mi culpa muera alguien. Y no quiero tomarme esto a coña. Solo quiero
que pase, ya está, y seguir publicando y editando libros mientras trabajo en
cualquier mierda con la que pueda ofrecer un futuro a mi familia, que es lo que
en realidad importa. El resto de cosas pueden arder en la hoguera.
