lunes, 13 de abril de 2020

DÍA 28: SOLUCIÓN



Siempre he sido un tío calmado y frío. Después de casi un mes de encierro la paciencia está llegando a su límite. Los putos aplausos de cada noche me ponen de los nervios, el partidismo de los medios me toca los huevos,  el cuñadismo en redes me exaspera y el buenismo me altera. Tengo la SOLUCIÓN a mis problemas:
    Un centenar de personas bailan descompasadas al ritmo de un ruido machacón y repetitivo,  no sé cómo estos  hijo de puta se atreven a llamarlo música. El antro está a medio iluminar, ráfagas de luz parten la oscuridad de forma alegre,  la suela de mis zapatos se queda pegada en el suelo. Bebidas derramadas y fluidos corporales hacen del suelo una porqueriza. «¡Ñic…Nic!». Suenan la suela de
mis bambas al intentar desplazarme por la sala. Pese a mi excitación mis movimientos son calmados,  fluidos.  Mientras el D.J. pone otro tema (del conocido Reggetonero llamado EL CONTROL) me dirijo hacia el exterior del antro,  una vez fuera veo la cola borreguil esperando el acceso, un chaval lleva una sudadera con el lema «COVID es bueno es ORDEN». Una ligera arcada me sube por la tráquea. Me dirijo al coche. Mientras recojo mis enseres miro por encima del hombro y me dejo deslumbrar por la luminosidad chillona de la marquesina del local, «TODO POR LA PATRIA» reza el cartel del edificio.
    Por todo el Parking se esparcen grupos de gente metiéndose la mierda amarilla tan de moda en estos tiempos, MOTORIZADOR la llaman,  sus pupilas se les dilatan mientras sus cerebros eclosionan en una marea de placer, un rictus de asco crispa mi rostro. El tacto de los tres elementos recogidos en mi buga me calma. Mientras reemprendo el recorrido hacia la puerta del local una voz chillona me interpela: «Tío, una rayita de ABORREGAMIENTO”. Ignoro esa voz como si de una boñiga se tratara.  El frío tacto de la barra de hierro• me relaja, me dirijo directamente a las puertas de acceso y un gorila  lleno de tattoos intenta barrarme el paso: «Pedazo gilipollas, a la cola, te crees me…”, no le dejo que finalice la frase. La barra baila para mí, un crujido y un golpe seco es la respuesta del machaca. Unas gotas de sangre marcan mi rostro. Cierro la puerta de entrada, la atranco con la fría  barra.
    En el interior,  la gente baila como si de una manada de epilépticos se tratara,  me dirijo hacía el púlpito del D.J., el pobre anormal ni se percata cuando mis manos agarran su cabeza y con un movimiento seco la hago rotar 160° (intento los 360°de rotación pero el hijo de puta tiene los músculos del cuello fuertes).  ¡Crack! Un chasquido y el desplomo de su cuerpo es su respuesta. Cojo un CD•• de la mochila, busco el primer tema,  Warpath de Six Feet Under. Lo introduzco en el aparato reproductor.  Los primeros riffs del disco suenan como un jodido canto de ángeles, la gente se queda paralizada,  el corte repentino de la música de D.J CONFORMISMO les pilla a traición,  no entienden nada. Mientras el doble bombo sustituye a las killer guitars  recojo  la sierra mecánica••• de la vacía mochila, y se enciende a la primera, la vibración del aparato me recorre el cuerpo entero,  mis huevos se encojen,  mi polla se empalma. Me dirijo hacia la masa de gente,  la cachara realiza su cometido sin titubeos,  está bien engrasada.  Gritos, histeria y dolor. ¡Joder! Me encanta.  La marea humana se dirige de forma desordenada hacia la puerta de salida,  mientras decapito de un golpe seco una cabeza,  sonrío: «No podéis salir, hijos de puta, sois míos».
    Seguramente no sería una buena SOLUCIÓN pero que bien sientan estas ensoñaciones.


•Primer elemento
••Segundo elemento
••• Tercer elemento