Hoy
ha sido un día especial, la rutina
diaria ha sido alterada. He podido hablar y ver a mis amigos por Skype. Llevamos
toda la vida juntos, desde niños. En nuestra adolescencia, mientras los demás
chavales se dedicaban a cazar coños, nosotros nos encerramos en el garaje de
Carles a leer poesía y a fumar en pipa lo que pillábamos, inclusive piel de
plátano. Recuerdo con especial cariño los anocheceres de verano, nos reuníamos
en el patio de Plandi. Éramos cinco tíos con pelos en los huevos platicando de
todo, siempre hemos necesitado respuestas. Gerard era nuestro faro de
sabiduría, siempre estaba con un libro delante de la jeta. Fantasía, Ciencia
ficción, terror y un poco más adelante llegó la literatura existencialista
y la Beatnik. Como es de esperar nos dejamos seducir por estos magníficos
libros. Historias maravillosas que nos abrieron una infinidad de mundos.
Entre todos los libros que leíamos en esos
años hubo uno que nos marcó a fuego, creo recordar que fue de los primeros
libros que leímos, no fue otro que El señor de los anillos. Como en este
clásico, nuestro círculo íntimo estaba compuesto por personas muy diferentes:
Barri, un tío inquieto, vivaracho, con unas ansias desmedidas de beberse la
vida a borbotones, sin duda sería un hobbit pero no de Hobbiton, más bien de
Bree. Carles siempre me ha inspirado seguridad, pese a los problemas del día a
día siempre tiene una sonrisa que ofrecer y eso siempre me ha reconfortado, sin
duda sería un semi-elfo. Gerard seguramente sería un mago ( lo siento Barri, sé
que es lo que siempre has querido ser) como ya he comentado él fue el
responsable de nuestra pasión por la literatura, siempre ha sido un tío muy inteligente. Sin
duda un erudito del Siglo XXl, un sabio. Plandi es nuestra “reina”, él encarna
la pureza, es una persona carente de
maldad alguna. Siempre ha sido un tío
atractivo y él lo sabe (de ahí el mote de “reína”), sin duda sería un elfo. Seguramente
hablaré de él en otra ocasión. Tenemos una larga historia en común, nos embarcamos en el mundo de la música, pero
esa es otra historia.
Tengo la enorme suerte de tenerlos a mi
lado hoy en día. Siempre hemos estado
ahí, el uno para el otro. Mis recuerdos
no son fruto de la nostalgia, pues siempre han estado aquí, aunque la vida nos
ha dado caminos divergentes siempre hemos sacado tiempo para una llamada, o un
café. Tengo cientos de conocidos, pero AMIGOS pocos pero auténticos, esta es mi
particular COMPAÑÍA DEL ANILLO.
Desde las crónicas de un encierro, os mando
unas palabras (sé que lo leeréis, pues cuando “el jefe" corrija mi escrito
y lo cuelgue, os lo mandaré vía Whatsapp)
¡Tíos os quiero!