Día 31, a 14 de abril de 2020
Suena
Waylon Jennings por los altavoces, me estoy tomando una de las últimas seis
latas de birra que quedaban en la nevera y el día ha sido cojonudo, a partir de
las 13:00, eso sí. Realmente podría decir que a partir de las 12:55, porque he
de decidido salir antes del tajo al estar mi encargado pululando por allí; es
una de mis formas de poner los cojones encima de la mesa. El tipo me ha
saludado sonriente debajo de su mascarilla y ha agitado su mano enguantada, el
hijo de puta todavía no nos ha traído el material necesario pero él sí que lo
tiene. A cada cerdo la llega su San Martín y San Martín podemos ser cualquiera.
Esta mañana por fin he podido hablar con mi hermano y comentar lo podrido que
está el mundo, lo podrida que está la gente y la carcoma que tienen en sus cerebros subdesarrollados.Antes de subir a casa pasé por la frutería, a ver si
puedo mejorar un poco mi dieta y detener este maldito proceso de atocinamiento,
jajajaja, me parto la polla yo solo de pensar en la palabra. Al llegar casa,
una ducha caliente, un par de birras en toalla (calidad de vida, joder) y
preparar el salmón. Recibo un mensaje de texto en el móvil por parte de mi
viejo, «Bueno días haber si esto se va normalizando que nos normalicemos», soy
incapaz de descifrar esa puta basura y no me molesto en contestarlo. Aunque
seamos miserables, comemos como reyes y nos echamos la siesta; el plan era un
par de horas como máximo, pero ni de coña. Sexo, merendar, hacer pesas y
sentarme frente al ordenador.
Normalización, una de las mayores paridas que estoy escuchando, sobre todo dicha por anormales. Supongo que tener un sueldo con el que no pagas ni un alquiler actual, es normal; que no te den medidas de seguridad en el trabajo, es normal; que todo pensamiento que se salga de lo sistematizado te convierta en un criminal, es normal, y que no abrir un jodido libro en toda tu existencia sea normal. La normalidad es una mierda, al final mis pocos seres queridos y personas a las que aprecio son una banda de anormales, somos unos anormales más bien. El resto de personas no son más que carroña, muertos en vida esperando a ser devorados por un sistema que se alimenta de su propia putrefacción; esto suena muy natural, pero uno de los grandes problemas es la desnaturalización a todos los niveles. Siempre hablo sobre grandes problemas y nunca nombro al mayor de todos: la gente es subnormal.
He hablado con mi tía, me dice que mi abuela ya no tienes fiebre y está saliendo del pozo; aunque nunca escuche audios por una vez me he alegrado de recibir uno, con mi abuela hablando con su tono habitual. Charlar con mi hermano, pasar tiempo con mi mujer y escuchar a mi abuela han sido las alegrías del día; al resto le pueden dar por el culo. Ahora voy a mandarle a Herr Cabezuelo un libro de plagas agrícolas en formato digital, la enfermedad se ceba con sus kalanchoes y es inadmisible. Los demás iros a cagar y no olvidéis tirar de la cadena.
Normalización, una de las mayores paridas que estoy escuchando, sobre todo dicha por anormales. Supongo que tener un sueldo con el que no pagas ni un alquiler actual, es normal; que no te den medidas de seguridad en el trabajo, es normal; que todo pensamiento que se salga de lo sistematizado te convierta en un criminal, es normal, y que no abrir un jodido libro en toda tu existencia sea normal. La normalidad es una mierda, al final mis pocos seres queridos y personas a las que aprecio son una banda de anormales, somos unos anormales más bien. El resto de personas no son más que carroña, muertos en vida esperando a ser devorados por un sistema que se alimenta de su propia putrefacción; esto suena muy natural, pero uno de los grandes problemas es la desnaturalización a todos los niveles. Siempre hablo sobre grandes problemas y nunca nombro al mayor de todos: la gente es subnormal.
He hablado con mi tía, me dice que mi abuela ya no tienes fiebre y está saliendo del pozo; aunque nunca escuche audios por una vez me he alegrado de recibir uno, con mi abuela hablando con su tono habitual. Charlar con mi hermano, pasar tiempo con mi mujer y escuchar a mi abuela han sido las alegrías del día; al resto le pueden dar por el culo. Ahora voy a mandarle a Herr Cabezuelo un libro de plagas agrícolas en formato digital, la enfermedad se ceba con sus kalanchoes y es inadmisible. Los demás iros a cagar y no olvidéis tirar de la cadena.