Son
las 4:30 AM, Raquel está durmiendo, sus
leves ronquidos son relajantes, me levanto a beber agua para después volver a
la cama. Cierro los ojos, intento volver
al mundo de Morfeo. No puedo, la ansiedad se apodera de mí, un leve dolor de
cabeza se apodera del hipotálamo y mi ritmo cardíaco se desboca, no voy a poder dormir. Me levanto, me pongo el chándal y las bambas,
con un ligero silbido, Haru (mi perra) viene a toda hostia. Salimos del bloque
de edificios, tres minutos después ya estoy en plena montaña.
Conforme voy subiendo la primera cuesta la
respiración se acelera. “¡Joder! Estoy en baja forma!”. Tantos días encerrado
me están pasando factura. Una vez alcanzo la cúspide de la montaña, me detengo,
necesito oxigeno para mis castigados y ahumados pulmones, la respiración vuelve a su
estado normal, me lío un Golden, observo las luces perezosas del pueblo, quietud. Una oleada de tranquilidad invade todo mi ser. Mientras fumo el dolor de cabeza desaparece.
estado normal, me lío un Golden, observo las luces perezosas del pueblo, quietud. Una oleada de tranquilidad invade todo mi ser. Mientras fumo el dolor de cabeza desaparece.
Desde mi posición elevada puedo ver el
pueblo en su conjunto, son las 5 AM, lo único que rompe este marco de calma son
las luces azules de los mossos de escuadra,
puedo diferenciar tres patrullas. Me preocupa el control férreo al que están sometiendo
a la población. La sensación de
bienestar se evapora de inmediato, ni tan siquiera puedo escapar “del
sistema" en este paraje. Cuando yo
me creía que realizaba una FUGA DE LOGAN con éxito no es más que un espejismo, me
siento como una rata de laboratorio soltada en un laberinto, controlada
férreamente por científicos.
Respiro
una bocanada profunda de aire fresco, hoy lloverá, fijo. Me voy para casa,
necesito un café. Bajo con paso
tranquilo hacía casa.
Con el café en mi mano derecha y el pitillo
en la otra me asomo por la ventana, una
patrulla de policía pasa por mi calle,
un rictus de amargura embarga mi rostro. “¡Hijos de puta!”, me acabo la
ración cafeínica, apago el pitillo. Me vuelvo a la cama. Intento ser sigiloso, no lo consigo, despierto a Raquel. “Tranquila, cielo, es muy
temprano, vuelve a dormir”, con los ojos cerrados apoya su mano en mi pecho, con la punta de sus dedos va haciendo
círculos en mi piel, su mano baja lentamente hacia mi entrepierna, mi polla se pone dura… me la masajea
lentamente, en poco tiempo mi particular FUGA DE LOGAN se transforma en la
corrida de Logan. Me relajo… me duermo.