domingo, 19 de abril de 2020

Día 36 – Satán nos manda condolencias.


Esta mañana me ha llamado por teléfono mi amigo Luzbel, también conocido como Diablo, Lucifer, Maligno, Belcebú, o incluso Satanás, que suena más épico, más terrorífico y con más clase. Pero el nombre con el que se le conoce, o injustamente se le repudia, es lo de menos. Bueno, el caso es que me ha comentado que está preocupado porque Dios vuelve a las andadas. Por lo visto, de tanto en tanto, cuando se aburre, decide enviarnos unas plagas. Algo que debe encontrar muy divertido, como el niño que se dedica a matar hormigas o prenderle fuego al hormiguero solo por pasar el rato. No es que odie a las hormigas, per se, es simplemente que las considera seres inferiores, al igual que el que ocupa el trono celestial nos ve a nosotros. En su libro sagrado, no solo no se excusa por enviarnos estas plagas, sino que se vanagloria de ello, como muestra de su poder. A los egipcios les envió diez
que fueron una broma macabra. La primera fue convertir el agua en sangre, volviéndola pestilente e imposible de beber. Luego les inundó de ranas todos los confines de su país, y al poco, hizo lo mismo con piojos y más tarde con moscas. Más tarde, decidió enviar una peste que mató a todo el ganado. Terminada esa primera fase, decidió enviar enfermedades cutáneas que provocaban ulceras en los humanos, lluvias de fuego y granizo, langostas que se comieron todo el grano de Egipto, y una noche que duró tres días, y la última que fue muy graciosa, la muerte de todos los primogénitos. Me comenta Luzbel, que según las malas lenguas, Dios aún se está partiendo el pecho con su ingeniosa ocurrencia. Por no hablar de la destrucción de Sodoma y Gomorra, simplemente porque era un nido de placeres carnales. Matar está bien, pero follar es una cosa muy mala según el líder de los cielos. Lo del diluvio fue muy cachondo también. Hacer que perecieran ahogados millones de seres humanos fue tremendamente entretenido. Se retransmitió en directo por todas las televisiones del paraíso, para deleite de los ángeles.

Ese ser hipócrita, que encima echa las culpas de todos los males a mi amigo Luzbel, nos ha enviado otra estos días. Es su forma de recordarnos que por muy avanzados tecnológicamente que seamos, nunca estaremos ni a una milésima parte de su altura. Sus secuaces en la tierra, se empeñan en que recemos para que Dios nos salve de esta plaga. No creo que de momento lo haga, se lo tiene que estar pasando de coña a nuestra costa. Maldito asesino, no te basta con ser cruel y tiránico, sino que encima quieres hacernos creer que Luzbel, que no tuvo ni tiene culpa alguna de tus maldades, es el causante de ellos.
    Sí. Muchos lo habréis adivinado. Este diario podría estar perfectamente englobado en mi última novela Luz en el lado oscuro de la editorial Open City, dirigida por Daniel Aragonés. En el caso de que os hayan resultado curiosas estas confesiones que me hizo ayer Luzbel, podéis saberlo todo sobre él y su historia, comprando mi novela en Amazon (COMPRAR NOVELA).
    Jajajaja. Puta publicidad.