martes, 21 de abril de 2020

Día 37. La fiesta de cumpleaños de Hitler.

Día 37, a 20 de abril de 2020

Hoy he tratado de hacer mi trabajo mierdero, descansar y alimentarme como es debido. Ayer, ya en la cama, le dije a Ioana que el lunes sería el cumpleaños del Führer y que habría que hacer algo especial. La coña se ha materializado en unas Paulaner, así da gusto que sea el cumpleaños de Hitler. Me resulta curioso cuando se emplea a alguien como ejemplo de lo malvado, sobre todo cuando es utilizado por seres igual de viles; parece que puedes bromear con todo hoy en día, pero no, se impone lo políticamente correcto. Hay una serie de pautas sociales, que van evolucionando con el tiempo, que dictan con lo que se puede bromear y con lo que no; a mí personalmente, esas pautas me comenlos cojones. Un cómico que se precie, sabe que con cualquier cosa se puede hacer comedia, con cosas con las que incluso él mismo se niega a trabajar. La dictadura de las formas, algo realmente terrible como cualquier imposición. Nuestros ancestros ya tenían tabús y lugares prohibidos, creemos haber superado a los antiguos al respecto, pero sin darnos cuenta seguimos en la casilla de salida. Ahora mismo parece que la crítica a las imposiciones sobre el estado de alarma actual es uno de esos tabús, la crítica a la actuación de los cuerpos de seguridad del estado es otra, y sin embargo la gente de a pie puede lanzarle lejía desde sus balcones a quien ande por la calle. Los tabús siempre tienen un porqué y por supuesto un componente cultural, en nuestros tiempos no solo generamos unos nuevos si no que por otra parte estamos más vigilados que nunca por parte de la autoridad moral. ¿Quién cojones es la autoridad moral? Tu vecino, los que crees tus amigos, tu familia, compañeros de trabajo, incluso tu perro; todos parecen tener una autoridad moral sobre tus actos, libres a su vez de todo pecado a sus espaldas. Tomamos a los pueblos antiguos como a una panda de gilipollas ignorantes, pero al menos tenían unas convicciones más firmes frente a nuestra laxa moral.
   El domingo estaba leyendo la entrada del diario de mi hermano y recordaba lo que hemos hablado tantas veces, nuestro sueño común de poder vivir en una casa en las montañas. Hay quien ambiciona lujos, para nosotros la mayor ambición es poder vivir alejados de tanta idiotez, de los juicios morales ajenos, de las simples voces de otras personas que no pintan nada ni en sus propias vidas. Somos como una colmena de dos, eso no va a cambiar nunca, monstruos a ojos de la sociedad, mal vistos precisamente por ser comediantes. Los tabús se los dejo a los débiles de espíritu, seguiremos riéndonos de todo y con todas sus consecuencias.
   Mañana será martes, tendré que volver a levantarme a una hora absurda para hacer un trabajo absurdo. No me anima cobrar mi sueldo, no me anima pagar mis impuestos, solo me anima saber que me seguiré riendo de este jodido mundo tan ridículo.