sábado, 25 de abril de 2020

DÍA 40: LA GRAN FRACTURA




Ahora:


Estoy estirado en el sofá, mirando distraído el techo de la habitación, el día amanece perezosamente, el sol se niega a calentar la atmósfera, los días de lluvia han refrescado el ambiente.

2025: 5 años después


La llama viva inunda con fulgor toda la chabola, la observo distante, los días de lluvia ácida impiden las incursiones de abastecimiento. Sin alimentos ni agua el poblado de chabolas está en el filo de la navaja. Los llantos de los niños ya no me producen ninguna sensación, caen en saco roto. He perdido todas las cualidades que me diferencian de las bestias. El calor de la hoguera no me calienta ni me reconforta.  Me encuentro solo dentro de la cabaña, hecha de palés y plásticos, ya ni recuerdo lo que es convivir con otra persona, han pasado cuatro años desde LA GRAN FRACTURA.
    Primero fueron las geolocalizaciones, a través de nuestros dispositivos móviles podían ubicarnos en cualquier momento y lugar. En un principio nos dijeron que era el método más efectivo para controlar a las personas infectadas por el Covid. El miedo es un arma cojonuda para someter al rebaño, millones de personas se descargaron la APP de inmediato, sin preguntas, todo lo contrario, agradecidos de ser motorizados.  Los que no lo veíamos muy claro y nos negamos al control de nuestro estado de salud nos administraron un no-pase, pretendían mantenernos confinados en casa indefinidamente, hasta que nos sometiéramos a la motorización o hasta que nos muriésemos de inanición en nuestros hogares, sometidos al control férreo de la no-policía: nuestros propios vecinos.
    Más tarde fue el traslado masivo de los no-pase, nos desplazaron a los campos de contención llamados Neo-suburbia. Niños, mujeres y hombres sin los recursos económicos necesarios para continuar en sus hogares, sin recursos económicos no hay alimentos.  La primera oleada de no-pases fue lo más parecido al éxodo de Moisés y su pueblo judío,  fue masivo. Campamentos sin electricidad ni agua corriente,  Neo-suburbia prometía una media de vida muy corta,  esa era la intención de los líderes, ya no estábamos gobernados por la casta política, el estado de excepción fue el detonante para que el nuevo/viejo orden social se imponiera, los militares.
    Sin recursos económicas los no-pase tuvimos que recurrir al pillaje como forma de vida,  aunque volvimos a la agricultura y la ganadería fue una involución que no nos daba los frutos deseados,  miles de años de consumismo desaforado al servicio del libre mercado nos atrofiaron  la memoria genética, perdimos todo lo aprendido por nuestros antepasados. Las únicas sociedades que aún conservan algo de humanidad son las comunistas, pero eso es otra historia,  me dispongo explicar el aquí y ahora.

Continúa en el día 41