jueves, 30 de abril de 2020

DÍA 45: URGENCIAS




Otra noche en blanco, no he dormido una mierda. Ayer cuando mi mujer llegó del curro y mientras se duchaba se le rompió una vena vascular, ya llevamos más de un año con este problema,  aunque no es nada peligroso sí que es escandaloso. Fue salir de la ducha y verle el rostro impregnado de sangre, ella ni se percató, al no ser doloroso ella ni se coscó.  Inmediatamente le aplique hielo y con una gasa le presione la frente,  una hora, otra… así hasta tres horas haciendo presión, sin poder cortar la hemorragia.
    Finalmente, con una mala hostia del carajo decidimos ir al Hospital, a URGENCIAS. Tenemos la gran suerte que en Campdevanol tenemos el hospital Comarcal, está a tres minutos de casa andando, y  son las 2 de la madrugada. Tocamos el interfono, una voz con interferencias estáticas nos abrió las puertas sanadoras. La sanidad en provincias no tiene nada que ver con los hospitales de la gran urbe, en menos de media hora somos atendidos.  El doctor (un hombre musulmán, embozado en EPIS) nos atiende cojonudamente,  educado y próximo no nos hace esperar más de lo necesario. Con una barrita de sulfadiacina de plata le quemó la vena, la hemorragia cesó al instante.
    De vuelta a casa nos fumamos un petardo y para la cama.  No sé por qué me acosté,  vueltas y más vueltas sin poder convocar al rey del sueño. A las 7:30 de la mañana he decidido levantarme,  mientras me fumo un Golden estoy escribiendo estas líneas,  con cada frase que escribo más cerca de Morfeo me encuentro,  el cansancio hace mella en mí, una oleada de sueño se apodera de mi cuerpo. Sin acabar el pitillo y finalizando este diario me voy a la cama,  necesito desconectar el disco duro. No sin antes plasmar una rápida reflexión. La sanidad pública es tan necesaria como el comer, espero que estos días de pandemia nos conciencie de lo importante que es. No podemos permitir la privatización masiva ni tan siquiera la selectiva de nuestra sanidad,  estoy cansado, me voy a dormir. Mañana será otro día.