jueves, 30 de abril de 2020

Día 46. Meine Frau und der Übermensch

Día 46, a 29 de abril de 2020

Está sonando Personal Jesús, de Johnny Cash, mientras apuro la antepenúltima lata de birra. Otro día de rutina laboral completamente insatisfactoria, nada reseñable en ese aspecto; un agradable paseo hasta el trabajo, llegar un cuarto de hora tarde, realizar mi funesta tarea y volver a casa. He comido con mi mujer, que al final podrá prolongar su estancia aquí hasta mañana, un desmadre de siesta y amarnos los cuerpos.
   Mi mujer me ha hablado varias veces del concepto del Superhombre, aunque me gusta más el Übermensch, siempre he sido bastante germanófilo y me encanta el sonido del alemán. Ioana me considera uno de esos Übermenchsen, de los que por desgracia no abundan; personas que generan su propio sistema de valores y tiene voluntad propia para considerar lo que es bueno. Los conceptos del bien y el mal no me gustan, me parecen demasiado desnaturalizados, aunque necesarios para crear una escala de valores en sociedad. Todo esto me ha llevado a recordar una pequeña historia oriental (no recuerdo de qué país procedía concretamente) en la que dos hermanos tienen que enfrentarse en una guerra; a los hermanos les parece mal tener que matarse y van a visitar al dios de turno para que les aconseje; la respuesta de la deidad, básicamente, es que hagan lo que tengan que hacer, que así es la vida y a él no le importa un puto carajo. Tenemos que tomar las riendas éticas de nuestras propias vidas y generar nuestra propia escala de valores, da igual lo que diga uno de esos predicadores de la muerte basándose en textos milenarios. Desde aquí os insto a todos a convertiros en Übermenchsen, que seáis espiritualmente libres y libraros de todos esos preceptos que os han dado desde niños; no hay peores cadenas para un ser humano que las que atan su mente a una voluntad ajena.
   Una hora para la medianoche, otra cerveza bien fría, un cigarro que se consume lentamente como la vida misma. ¿La pandemia? Ahí sigue, como un niño en sus vacaciones de verano jugando con sus amiguitos hasta matarlos. Pero lo importante es la economía, da igual cuanta gente muera, eso siempre ha dado igual; pocos negocios han sido tan lucrativos siempre como el de la muerte. Además, nuestra economía es completamente absurda, basada en un crecimiento sin horizonte, sin tener en cuenta que nuestros recursos son finitos.